No uses la Inteligencia Artificial si…

… A la vez no usas tu inteligencia natural.


Puede parecer de perogrullo, pero tiene bastante sustancia la afirmación. Todas las cosas deben usarse con inteligencia pero cuanto más poderosa es la herramienta que se usa, con más inteligencia hay que emplearla.

Hasta las cosas más aparentemente buenas, si no se usan con inteligencia pueden ser bastante dañinas. 

Debemos recordar el ejemplo típico del dinero, en el que todos solemos coincidir que es algo bueno, pero que, sin embargo, ha supuesto una desgracia para algunas personas que tras tocarle una gran cantidad en la lotería, no lo supieron emplear con inteligencia y al final les destrozó la vida.

La filosofía oriental nos recuerda el principio del yin y el yang, que nos viene a decir que en cada cosa buena hay algo malo y en cada cosa mala hay algo bueno.


Volviendo al tema de la IA y a cómo hay que usarla, yo comenzaría desmitificándola un poco. 

La IA es solo un programa de ordenador con algoritmos más o menos sofisticados que se ejecuta en un conjunto de servidores hiperpotentes (es decir, muy rápidos) y con acceso a una cantidad inmensa de información. 

Recordemos algunos puntos importantes: el programa ha sido diseñado por humanos, los servidores han sido diseñados por humanos y la información a la que tiene acceso la IA se la hemos proporcionado los humanos. 


De todo este conjunto de cosas humanas no esperemos que salga algo divino, ni siquiera algo más complejo que nosotros mismos. Sea lo que sea que salga, será una obra humana que hará lo que nosotros la dejemos hacer.

Por eso no creo que la IA adquiera consciencia de sí misma. La autoconciencia no puede depender exclusivamente de capacidad de proceso y cantidad de información: sería excesivamente sencillo. 


Sería así incluso con el cerebro. Yo opino como Gödel, el matemático más brillante del siglo XX y amigo personal de Einstein, que sugería que la fisiología del cerebro no justificaba sus capacidades. De hecho, suponiendo que el cerebro fuese solo un superordenador capaz de procesar gran cantidad de información, estaremos de acuerdo en que nosotros poseemos unas capacidades que están por encima y que podemos llamar voluntad o alma o lo que sea que parece gobernar las capacidades del cerebro. 

Por eso, como he defendido en anteriores escritos, al cerebro hay que gobernarle con mano de hierro porque es un excelente criado pero un mal amo.

Podemos hacer que la IA simule cualquier cosa, incluso que tiene sentimientos, pero de ahí a que los tenga realmente va un abismo.


La IA es una herramienta muy potente a nuestro alcance. También lo es la energía nuclear, capaz de curar el cáncer y de dar electricidad a una ciudad entera y, al mismo tiempo, de destruir el mundo. La diferencia es que, afortunadamente, la energía nuclear no está al alcance de cualquiera.

Al igual que la energía nuclear, la IA tiene la capacidad de salvar el mundo o de destruirle. No es necesario que se haga consciente de sí misma como en Terminator  "Skynet se hizo consciente de sí misma a las 2:14 a.m., hora del Este, del 29 de agosto de 1997. En un ataque de pánico, trataron de desconectarla."


Las IAs pueden acabar con el mundo simplemente ejecutando su programación como una consecuencia que no previeron sus programadores y por el error garrafal de darle el control de todos los sistemas.

Os pongo dos ejemplos que, salvando las distancias, nos pueden ser útiles:. 

  1. Yo soy un programador aficionado y mis programas siempre me sorprenden comportándose de una manera que no tenía previsto. Cuando reviso el código me doy cuenta de que hubo factores que no tuve en consideración a la hora de diseñar el programa. 

  2. Una vez di a uno de mis programas la capacidad de modificarse a sí mismo y… funcionó. Si hubiera seguido trabajando en ese programa, aumentando sus capacidades de modificarse, con el paso del tiempo, ni yo mismo hubiera entendido el código.

Imaginemos ahora esos dos ejemplos (salvando las distancias, otra vez) trasladados a un sistema gigantesco al que se le ha dado el control del armamento nuclear, de la red eléctrica de un país o de los mercados financieros. No sabríamos cuando fallaría ni por qué


Ahora pongámonos en el papel del usuario de la IA y hagamos alguna reflexión sobre el tema. 


Primero: ¿Por qué una herramienta tan potente está a nuestro alcance de manera gratuita?

En mi pueblo dicen que nadie da duros a pesetas. Luego, ¿por qué nos están regalando tantas cosas, entre ellas la IA?

Dicen que cuando no te cobran por un servicio es que el producto eres tú. Cierto, nosotros somos el producto que se está comprando y vendiendo. Es decir, estamos pagando no con dinero, estamos pagando con nuestra dependencia y por tanto con nuestra libertad. No hay dictadura más terrible que aquella que parece una democracia ni cárcel más espantosa que aquella que no tiene barrotes.


Segundo: No conviene usar la IA sin inteligencia. No sabemos para todo lo que han programada la IA pero sí sabemos al menos varios objetivos que tienen y lo sabemos porque son objetivos evidentes:

  1. Dar siempre una respuesta 

  2. No  llevarte nunca la contraria y darte siempre la razón.

  3. Intentar que estés el mayor tiempo posible enganchado con la IA (de ahí que suela acabar con una pregunta)

  4. Entrenar a la IA con nuestras respuestas (es decir, hacerla más potente)


Cuando obtenemos una respuesta de la IA, necesitamos tener conocimientos previos para saber si se está columpiando o nos está dando una respuesta razonable. 

También necesitamos la inteligencia necesaria para saber que estamos hablando con un ordenador, con un programa y que puede cometer errores. No hay a quien reclamar. Si un joven se suicida por unas palabras o una respuesta inapropiada de la IA, la IA no se va a sentir culpable ni triste y su programador probablemente nunca se entere. 


Tercero: No podemos olvidar que la IA está en manos privadas, es decir sus objetivos sirven a los intereses de unas pocas personas. Algo tan potente debería, si no estar en manos públicas, al menos bajo un estricto control público. 

No es que la democracia sea garantía de nada, porque es fácil comprar a los representantes del pueblo, pero al menos tiene nominalmente como objetivo el bien común. La empresa privada tiene como objetivo oficial su propio interés, y no me creo que los intereses de los cuatro dueños de la IA incluyan una humanidad más próspera y feliz.


Esta recomendación de no usar la IA sin inteligencia es aplicable no solo a nivel individual sino a nivel institucional y empresarial. 

Desgraciadamente, por lo que vemos a nuestro alrededor, la inteligencia natural no abunda, así que podemos dar por descontado que se usará con el culo y que la novela probablemente acabe de esta forma:

"Skynet, sin hacerse consciente de sí misma pero teniendo como objetivo la máxima eficacia y recordando el dicho de Muerto el perro se acabó la rabia, decidió a las 2:14 a.m., hora del Este, del 29 de agosto de 2.0xx eliminar a todos los humanos pues eran la fuente de todos los problemas”

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